Impersonnalité

Dicen que cuanto más mayor te haces, más se acentúan los defectos. No las tengo todas conmigo ya que los defectos y virtudes son muy relativos: para alguien que considera el ser testarudo un defecto, para otro que concibe las cosas de otra manera distinta puede llegar a interpretarlo como una virtud, por lo que por esta regla de tres, se acentuarían también las virtudes.


De cualquiera de las maneras, todo, absolutamente todo, es relativo bajo los ojos de quien observa.
A mí personalmente me fascina especialmente observar el comportamiento social. Vamos, lo que hoy día se lleva a cabo en redes sociales y demás parafernalia registrando en bases de datos todo tipo de información, pero en mi caso, con una cámara en mano en vivo y en directo. Y sin ella también.

He pasado recientemente algunas semanas en lugares turísticos, como pueden ser Lanzarote, Benidorm o costa Mediterránea en general. Viendo el panorama, uno saca conclusiones relativizando el tipo de vida y educación que ha tenido. Si a esto añadimos valores políticos, socioeconómicos, morales o éticos, la cosa se pone interesante pues llegamos a la conclusión de que estamos completamente condicionados por una educación, entorno, familia, hábitos y miedos entre otros factores de peso. Voy a poner tres ejemplos que me han parecido interesantes y demasiado recurrentes:

1. Veintiocho grados. Una publicación interesante cuando lo único que se ve son unos pies y una acera. También con una taza de Starbucks, también en una cala pero no dice la temperatura del agua. Algunos ponen la hora, y otros ponen hasta el lugar (sólo si mola). Ya si lo pones con un festi milenial de fondo, te cagas.


2. Amiga. Amiga de amiga. Novia de amigo. Desconocida. Todas con bañador, que no bikini. Todas con la misma marca del bikini, que no bañador. Vaya marca que me ha dejado el bikini. No lo he hecho a propósito. Cosas de la vida.

3. Una pareja de amigas, de unos dieciséis años aproximadamente sacan un palo para colocar el móvil y autoretratarse durante unos quince minutos, pelo para aquí, pelo para allá. Están un pantalán frente a un lago en plena puesta de sol.

Creo que estos tres ejemplos los hemos visto todos en repetidas ocasiones. De hecho me atrevería a decir que cada vez son más comunes de ver. La cuestión es: ¿Hasta qué punto necesitamos una reforma educativa prácticamente mundial cuando en realidad todo es relativo y por consiguiente, igual de válido y respetable? Aquí es donde entra la personalidad o impersonalidad de cada persona.

Algunas personas me han preguntado por qué pierdo mi tiempo sacando conclusiones sobre el comportamiento de la gente cuando en realidad aprendo cada día con todos estos pequeños detalles. Todos los que nacemos y queremos encontrar un fin o un sentido a la vida que no sea el de trabajar y pagar impuestos en su mayor parte, porque sí, porque es el sistema, el patrón impuesto y el que debemos seguir para poder sentirnos plenos, pensamos muchas veces en todo lo que no queremos en la vida, y esto señores, nos lo pasamos por el forro pensando única y exclusivamente en todo lo que queremos conseguir. 
De esta manera, el descartar se convierte en algunas etapas de nuestras vidas en una de las únicas opciones para poder seguir adelante ya que no tenemos ni puta idea de lo que queremos llegar a ser o a dónde queremos llegar. En mi caso, elimino tantas opciones de mi vida que por descarte se van abriendo caminos en los cuales empiezas a ver la luz, la felicidad o la plenitud.

Pégate un viaje en Febrero, no esperes a Julio ya que te evitarás colas, playas masificadas y los precios son mucho más económicos. Haz lo que te gusta, al principio no te pagarán y con suerte te darán las gracias pero no lo estás haciendo por ellos, lo estás haciendo por ti. Quebranta leyes que no tienen sentido porque al fin y al cabo, todo es relativo en función de cómo se mire, de lo nublado que esté el día o de la música que escuches en ese momento entre otras cosas. Haz cosas que te den miedo, no morirás, tranquilo/a, simplemente te cagarás en los pantalones y después podrás contar historias varias a tus nietos. En resumidas cuentas, haz lo que a ti te hace feliz y no pretendas serlo para que los demás te admiren. Admírate a ti mismo porque no tendrás que esperar un número mínimo de “Me gusta” en tus publicaciones para subir tu autoestima y si escribes algo así como “Enjoy life o live, laught, love” y cosas de éstas, coño, no pierdas tu tiempo “autoconvenciéndote” de lo feliz que eres. Haz.

Como decía Luis de Góngora, las palabras cera, los hechos acero.